Es bien sabido que todas las cosas tienen un principio y un final. Y es obvio, que, independientemente de que el contrato de alquiler de mi Rincón finaliza en breve, su sentido finalizó hace ya algunos meses, desgraciadamente para mí, porque me hacía sentir muy feliz un ratito cada noche y además me encantaba esa magía que nos permitía decir todo tipo de cosas que, probablemente, nunca nos habríamos dicho por teléfono o en persona, unos a otros. La verdad, no se muy bien cuál ha sido la razón, pero de repente un día dejó de interesarnos a todos, y por más esfuerzos que hemos hecho algunos, ha sido imposible que resurgiera de sus cenizas.
Es por eso, que quisiera hacer con este artículo, el último supongo en mi paginita (aúnque ideas no me faltan), un pequeño homenaje a mi cuñado Coco, quien en su día, y de una forma totalmente sorpresiva para mí, (yo ni siquiera sabía que existían éstas cosas¡¡¡), se tomó la molestia de regalarme una parcelita donde pudiera expresar mis “feelings”, y que luego ha servido para que durante una buena temporada, personas que vivimos relativamente lejos unos de otros, y que nos vemos muy de tarde en tarde, nos sintiéramos muy unidas a través de la pantalla del PC.
Y es que este Coco, es un tío bastante legal. Es la típica persona con la que, a mí, personalmente, me gusta “estar”. Y digo “estar”, no comer, salir, hacer deporte, pasar las Navidades, no, no, “estar”. Y ¿por qué? Os preguntareis. Pues porque es de esa gente con la que se puede hablar de todo con absoluta tranquilidad, o no hablar de nada, y sentirte también agusto. Con él las charlas suelen ser distendidas, agradables, puedes hablar de la familia, de política, de dinero, o de lo que sea, y no tienes que andar con pies de plomo por si algo de lo que dices puede caer mal, o ir en contra de sus convicciones, o buscar una manera retorcida de decir algo para que no le siente mal, porque además, si en algún momento la charla pasa a mayores y el ambiente se pone un poco tenso, él siempre tiene algún chascarrillo con el que romper el hielo.
Da igual que seas un ignorante en la materia de la que le hablas, que le preguntes auténticas estupideces, él siempre tiene una respuesta guardada “adecuada para ti” (ad hoc, creo que dirían los letrados) en su manga. Es más, a veces, acompaña esta respuesta con un “me encantaría tener más tiempo para poder explicártelo bien”. Y claro a mí, con esas cosas, me desarma por completo.
Otra cosa que me encanta de él, es que se implica. Se compromete. Cosa que hoy en día es bastante difícil encontrar en alguien. Es de tu problema, o tu preocupación de lo que se está hablando, o la de un amigo tuyo o un vecino, pero a él sólo le interesa saber que tú se lo estás contando y se lo toma como suyo, te escucha, con los pies encima de la mesa, de la tuya , o con los tuyos encima de la suya, porque eso, da igual, bebiéndose tus Coca-Colas, o tú las suyas, porque eso también da igual, y haciendo sus típicos silencios, pero sabiendo que tras ellos se está formando una respuesta, y que en esa respuesta nunca va a ser cortante ni hecha a la ligera, sino sopesada, aunque sea sólo por unos segundos. ¡!!Y todos sabemos lo difícil que es que alguien “sopese” un comentario trivial de otro, hoy en día, aunque sea por unos segundos¡¡¡¡
También me he dado cuenta que es muy amigo de sus amigos, lo cual no suena demasiado original, pero también es muy familia de su familia, que en estos tiempos que corren, no es muy abundante. Siempre me ha gustado mucho esa frasecita suya de: “pero a ver, ¿somos o no somos familia? ¡pues entonces...!. Además, es bastante tolerante con los defectos del grupo y cuando opina o critica a alguien, lo suele hacer desde la razón y no desde las vísceras.
En fin, que como estáis viendo, yo lista no seré, pero fijarme, me fijo muchísimo, siempre, en todas las situaciones y en todos. Luego, por las noches, absorbo toda la información que he acumulado en el día, como una esponja, la compilo en mi cerebro y allí se queda almacenadita para cuando necesito utilizarla, como por ejemplo, hoy, para escribir este articulito.
Enhorabuena cuñaoooooooo, porque creo que tus padres te han dejado la mejor herencia que unos padres pueden dejar a sus hijos, que es tener un buen carácter, un buen talante. (¿De qué me sonará a mi tanto esta palabreja?).
He de admitir, no obstante, querido Coquito, y con esto pongo fin a tanto peloteo, que desgraciadamente, también te reconozco algunos defectillos que te hacen bastante humano, pero, esos, me los guardo yo en lo más profundo de mi Rinconcito, y espero no tener que desempolvarlos nunca. Por suerte o por desgracia, la vida y mi sentido pesimista de la vida, me han enseñado que, aunque se sienta afinidad con algunas personas, no hay que casarse absolutamente con nadie. Bueno, con Pepe sí que me casé, pero fue por su dinero.
Thanks Coquito. It’s been a pleasure.
carlinyos — 16-12-2005 23:05:52
kokito — 16-12-2005 23:24:01
carlinyos — 21-12-2005 19:54:30
Ani — 07-01-2006 11:51:40